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El Sistema de Patrullas
de Roland Phillips.-

(Continuación)

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CAPÍTULO 10. LAS ESPECIALIDADES.-

La idea de Baden-Powell al crear las insignias de Especialidades, fue la de que los Scouts tuvieran nociones generales sobre muchas materias para que más tarde les facilitara escoger una carrera o profesión.
Las Especialidades demasiado difíciles desaniman fácilmente a un espíritu joven que no tiene todavía la voluntad necesaria para perseverar mucho tiempo en un mismo trabajo, a la vez que retardan su progreso.Lograr la cooperación permanente de una persona competente para instructor de cada Especialidad es asunto de gran importancia. Ello asegura la homogeneidad de los especializados en la misma Tropa. Además, el instructor, sin ser demasiado complaciente, debe compenetrarse del papel que las Especialidades representan en el Escultismo. El Guía de Patrulla tendrá como trabajo esencial en este aspecto, orientar a sus Scouts hacia determinadas Especialidades afines con sus gustos y aptitudes. Baden-Powell insistió mucho en lo referente a la "especialización de la patrulla". Esta especialización no significa que es suficiente el que todos los Scouts de la Patrulla hayan tenido la misma insignia, ya que todas las especialidades no se prestan a ello. La "especialización" supone encontrar un trabajo para cuya realización se necesita la cooperación de todos los Scouts de la misma patrulla, un esfuerzo común bajo la dirección del Guía. La insignia del Tirador por ejemplo, no puede ser una especialización, aunque todos los Scouts de la patrulla sean excelentes tiradores, porque nunca se conseguirá la cooperación en el momento de apuntar y disparar. Por el contrario, la especialidad de Pionero es muy buena para una Patrulla, puesto que un Scout solo, podrá hacer poco en la construcción de un puente sobre un obstáculo o para construir una cabaña, mientras que todos los miembros de la Patrulla en estrecha colaboración podrán realizar una obra perfecta como sólo un trabajo en común puede conseguirla.
El Guía de Patrulla por lo tanto, deberá poner el mayor cuidado en la elección de las Especialidades. La "especialización de la patrulla" no debe impedir el progreso y realización de otros trabajos Scouts.
El trabajo de una patrulla se facilita en ciertos casos con la biblioteca de Patrulla, que debe comprender libros atrayentes, propios para ser leídos con interés por sus Scouts. Los libros deben ser seleccionados por los Scouts bajo la dirección del Guía y revisados por el Jefe de Tropa, quien aprovechará los que sean útiles.
Otro tipo de actividades para las Patrullas son los Trabajos Manuales. Todo Scout debe saber servirse de sus dedos. Se comenzará para ello por inducirlos a que confeccionen cosas sencillas. Se adiestrarán por ejemplo, en pelar patatas, en cavar un trozo de jardín, en atar una carga de leña, en coser un botón, en reparar un objeto descompuesto, etc. Más tarde se adiestrarán en trabajos más difíciles, tales como grabar un bastón, colocar un vidrio, revelar fotografías, cocinar, dibujar, etc., para finalmente realizar trabajos más complicados, por ejemplo fabricar armarios, taburetes, reparar instalaciones eléctricas, confeccionar colchones de campo, etc. Con el tiempo, los propios Scouts no dejarán pasar el tiempo ociosamente y la Patrulla contará con buenos y activos miembros. Y más adelante, la venta de ciertos trabajos ingeniosos podrá proporcionarles algunas ganancias no sólo económicas sino también de orden moral.


CAPÍTULO 11. EL CONSEJO DE PATRULLA.-

La disciplina scout tiene como finalidad, dejar al muchacho dirigirse por sí mismo dentro de las normas que enuncia la Ley Scout. De acuerdo con esta idea funciona el "Consejo de Patrulla". Esta es la reunión de todos los Scouts de patrulla bajo la presidencia de su Guía.
En estos Consejos no interviene el Jefe de Tropa a menos de ser invitado para requerir su opinión sobre algún asunto determinado. Algunas patrullas suelen reunirse semanalmente por turno, en casa de uno de sus miembros, y de esa forma, cada muchacho tiene la oportunidad de recibir a sus compañeros en su hogar. Éste es el momento más indicado para celebrar el Consejo de Patrulla.

En esta reunión, el Guía se pone al corriente de los deseos de sus Scouts para poder obrar en consecuencia cuando se reúne la Corte de Honor. Así como el Jefe de Tropa no aplica sus proyectos sin antes consultar o al menos conocer la opinión de los Guías y los demás Scouters, de igual manera, el Guía, no decide ningún proyecto sin haberse puesto de acuerdo con el resto de la patrulla.
Este es un excelente sistema para fomentar el Espíritu de Patrulla y contribuye al establecimiento de una sólida cooperación. Un muchacho hará más gustosamente algo que ha decidido que cualquier cosa impuesta por un Jefe, sea quien sea.
Prácticamente no existen límites a los asuntos que pueden ser discutidos por el Consejo de Patrulla. Cuando se trata de realizar una buena acción, el plan de acción y su ejecución se discute en el Consejo. Si hay que celebrar una competencia y la Patrulla ha de enviar tres representantes, éstos serán designados en Consejo. También discutirá éste los casos de inasistencia regular, campamentos de patrullas, visitas entre ellas, etc. Podrá deliberar igualmente acerca del empleo de sus fondos, maneras de aumentarlos, redacción del código de patrulla, de un periódico, etc.
Es necesario compenetrarse de la idea de que la patrulla debe formar un todo completo, una sociedad perfecta a ser posible, que se basta a sí misma, una pequeña comunidad que trata de cumplir la Promesa y la Ley Scout.


CAPÍTULO 12. COMPETENCIAS ENTRE PATRULLAS.-

El mejor método para elevar el espíritu de Patrulla consiste en organizar constantemente competencias entre las Patrullas. Constantemente quiere decir, que tan pronto termine una competencia debe empezar otra. En muchas Tropas se ha preferido organizar competencias semestrales o trimestrales. Realmente, tres meses son suficientes para no cansar y desanimar a las patrullas evitando que pierdan interés las que lleven puntuación más baja. En tal caso, la práctica de competencias mensuales son más adecuadas. La patrulla que haya perdido puntos no se desanimará y se preparará con mayor entusiasmo para un brillante desquite en la competencia siguiente, lo que no ocurrirá si tiene que esperar muchos meses.

Es muy importante tener en cuenta, que una competencia, por buena que sea, no alcanzará el éxito deseado si no se adapta al estado de ánimo de los muchachos en ese momento. Por estas razones, un buen Jefe de Tropa nunca decidirá por sí mismo las clases de competencias, sino que someterá las conclusiones de la Corte de Honor adaptándolas a lo que ella decida. El principio general de las competencias de Patrullas es conceder puntos por cada materia que intervenga en las mismas. Esta es la mayor dificultad. Hay que elegir pruebas que aseguren igualdad cuando actúen las diversas patrullas, evitando que una Patrulla formada por Scouts de menos edad queden en desventaja. En la mayoría de los casos se debe evitar el sistema de quitar puntos. Vale más aumentar los puntos a las otras patrullas que quitarlos a la deficiente. Lo esencial es procurar no desanimar a la Patrulla al restarle los puntos que ganaron anteriormente con su esfuerzo y trabajo.

La elección de pruebas es ilimitada; sin embargo, las competencias suelen referirse a los siguientes puntos en particular: Asistencia y puntualidad, especialidades y pruebas pasadas con éxito, buenas acciones, buena presentación de los scouts y material de patrulla, trabajos manuales, etc. Además de estas pruebas que pueden ser la base de las competencias, pueden organizarse otras especiales sobre ciertas materias de Escultismo, tales como nudos, señales, comunicaciones, primeros auxilios e higiene, campamentos, etc. La elección de estas pruebas debe hacerse de acuerdo con las condiciones de la localidad y la época del año en que han de efectuarse.

Conviene establecer por anticipado una escala de puntuación, incluyendo todos los casos que puedan presentarse, para evitar las decisiones arbitrarias en casos no imprevistos, lo cual siempre provoca el descontento de los muchachos. Por ejemplo en lo referente a la asistencia habrá que tener en cuenta las faltas justificadas y diferenciarlas de las que no tienen motivo.

Al conceder puntos a las pruebas realizadas, hay que prever que el Pietierno que necesite examinarse de todas las pruebas podrá obtener más puntuación que el que ya sea de Primera Clase, por lo que deberá puntuarse de manera que pueda establecerse el equilibrio.
Es conveniente variar la forma de las pruebas en sucesivas competencias en las que se incluyan los mismos asuntos, evitando caer en la rutina, por lo que es necesario inventar nuevos temas para las diferentes pruebas. Así por ejemplo, si se trata de una competencia de nudos, la primera prueba se hará como se indique en el Manual correspondiente, pero en la segunda competencia podrán hacerse los nudos con las manos detrás de la espalda. Quizás en la siguiente se sustituirá la cuerda ordinaria por una más gruesa, luego fijando un tiempo límite de segundos a cada nudo, exigir el empleo de una sola mano para algunos de ellos, y así sucesivamente.

Si se trata de una competencia de Morse, puede exigirse en la primera prueba la transmisión con los brazos, en la segunda aumentarla con la recepción de otro mensaje, después usando el silbato en vez de banderas, exigiendo mayor velocidad, usando abreviaturas, etc. Así deberán variarse continuamente todas las pruebas.
Se pueden organizar competencias sobre instalaciones de campamento de patrulla, encendido de fogatas, carrera de obstáculos, decoración del local y de otras variadísimas materias que estén al alcance de los Scouts. En una Tropa compuesta por muchachos inteligentes es muy útil efectuar una prueba semestral de Escultismo, no para todos los muchachos, pero sí a las Patrullas, las cuales designan a uno o dos de sus Scouts para que intervengan en la competencia, con la obligación de no presentar a los mismos en dos consecutivas, con el fin de que todos los miembros de la patrulla participen por turno.

En otras Tropas, el Jefe hace unas diez pregunta al azar en la primera reunión de cada mes, para asegurarse de que los muchachos saben realmente lo que aprendieron y de que merecen las insignias que usan. Pueden concederse puntos por las respuestas y añadirlos a los resultados de la competencia que estén realizando. Igualmente pueden concedersepuntos por el modo de llevar el Diario de Patrulla, tomar en cuenta las buenas acciones colectivas realizadas durante el tiempo de la competencia, pues aunque parezca que esto convierte a los muchachos en fatuos y presumidos no ocurre así, como podría suceder en los casos de las buenas acciones individuales cuando son excesivamente recompensadas. Sería demasiado extenso decir más sobre los diversos aspectos de las competencias de patrulla. Es suficiente insistir en que a los muchachos les agrada competir entre ellos y no debe temerse exagerar este punto.

Con el fin de estimular a los muchachos a superarse antes del resultado final, un buen sistema es leer semanalmente los puntos obtenidos hasta la fecha por las patrullas.
El triunfo en las competencias no debe presentarse a los muchachos por una recompensa cualquiera. Algunas Tropas adoptan un tipo de insignia o banderín especial, otras un objeto de arte para que lo conserve la patrulla ganadora en el local hasta que lo gane otra. Algún sistema de clasificación de las patrullas debe figurar también en el local. Igualmente puede concederse a la patrulla ganadora, el honor de llevar la bandera de Tropa o establecer premios especiales para las diferentes competencias. Todo depende de las circunstancias locales y por lo tanto no pueden darse reglas generales.

Si un Guía no posee el entusiasmo necesario que sirva de estímulo a su Patrulla en las competencias, es evidente que existe un defecto por su parte o por parte del Jefe y en tal caso, el espíritu Scout necesita fortalecerse, quizás de ambos o solamente de alguno de ellos.


CAPÍTULO 13. LA PATRULLA EN LOS JUEGOS.-

Algunos Jefes de Tropa objetan que los juegos constituyen sólamente una parte insignificante del Escultismo. A esto solamente hay que contestar con las frases de Baden-Powell sobre el particular:

"El adiestramiento en Escultismo debe efectuarse siempre que sea posible, por medio de juegos y competencias".
"Los juegos se organizarán principalmente sobre la base de competencias entre equipos estando constituido cada equipo por una patrulla y siendo cada muchacho actor y no espectador".

Los juegos son, pues, una parte muy importante del Escultismo. Este ha sido definido como "el Gran Juego".
Es necesario recordar siempre, tanto si se trata de un juego grande o pequeño, como si es un juego de esfuerzo físico o de habilidad, que el punto más esencial es considerar a la patrulla como una unidad en la que nadie debe desempeñar un papel pasivo.
No es necesario tener que inventar toda clase de juegos. Existen libros especiales sobre este asunto. En "Escultismo para muchachos" pueden encontrarse muchos y además en "Juegos Scouts en el local", "Juegos Scouts al aire libre" y otros muchos. Los libros, no obstante, deben servir de guía, permitiéndose toda clase de modificaciones para adaptarlos a las necesidades locales. Todas las fases y prácticas del Escultismo pueden efectuarse bajo la forma de juegos. Las competencias entre patrullas son juegos adaptados al espíritu Scout. Un jefe, si tiene un poco de imaginación, puede variar de manera interesante los juegos indicados en los libros, pero si no posee una imaginación fértil, puede utilizar la de sus muchachos. Su fuente de ideas personales puede agotarse, pero la de sus muchachos seguirá siendo como al principio, después de dos años de escultismo.

En algunas Tropas se practica el siguiente juego; un Scout aparece de repente gritando y requiriendo una atención inmediata de primeros auxilios. Se trata de que cada patrulla demuestre su presencia de ánimo y le preste inmediatamente el auxilio necesario. En forma parecida se pueden simular toda clase de accidentes. Otro Scout puede gritar diciendo que perdió todo su dinero y seguidamente las patrullas se lanzan en su busca siguiendo las pisadas que el Scout dejó en el camino hasta encontrarlo representado por un envoltorio de papel. Y así otros muchos casos.

Una serie de juegos Scouts designados con el nombre de "Juegos Amplios", constituyen un excelente repertorio muy variado. Este tipo de juegos, son juegos al aire libre en los que se imita un hecho de la vida de ciertas tribus, un suceso histórico o un episodio de la lucha entre dos enemigos. El número de juegos que pueden organizarse de esta clase, son variadísimos. La astucia, la observación, la serenidad, la deducción, la fuerza y la resistencia se disputan el primer lugar. Los mensajes secretos, el rastreo de pistas, las señales, la sorpresa para la captura del enemigo fuguran sucesivamente. No es raro encontrar a una patrulla dedicada un día entero a la persecución de un "bandido misterioso" que lleva la mitad de un mensaje cifrado, cuya otra mitad esencial está oculta al final de una pista de sangre (representada por papelitos dejados en el camino), y cuando finalmente es descifrado el mensaje, resulta que el famoso "bandido" no es sino cierto Scout, que fingiendo seguir una buena pista ha hecho perderla muchas veces a sus compañeros.
La práctica de juegos entre equipos formados por las patrullas eleva el nivel del espíritu de todas ellas y permite al Guía de patrulla juzgar a sus scouts desde el punto de vista de la lealtad, habilidad, ingenio, etc. En esta forma, tanto el Guía como el Jefe, desarrollan sus observaciones de carácter y aprenden a saber aprovechar a cada Scout según sus aptitudes.


CAPÍTULO 14. BUENAS ACCIONES DE PATRULLA.-

Se trata de que cada patrulla realice por lo menos una Buena Acción colectiva cada mes, sin afectar para nada la buena acción diaria que debe efectuar cada Scout. La B.A. de patrulla es un medio excelente para estimular el espíritu de patrulla y lograr que el Escultismo se haga popular.
Durante la semana, cada Scout piensa lo que a su juicio podrá realizar la Patrulla en tal o cual lugar la semana siguiente y lo indica al Guía. Entonces el Guía elegirá la buena acción que se va a llevar a cabo y distribuirá el trabajo demostrando sus cualidades para la dirección. Por otra parte, el Guía estimulará a sus Scouts para que se preocupen por las buenas acciones colectivas. Un Guía inteligente y de buenos sentimientos encontrará a cada paso ocasiones para que la Patrulla practique la buena acción. Por ejemplo: una Patrulla establecerá un turno entre sus Scouts para que vayan a leerle a un ciego; otra para llevar el cochecito de un lisiado y pasearlo por los parques, etc.

Pero existe algo mejor que la B.A. y es realizarla sin que nadie lo sepa. Sabemos que cierta vez, una Patrulla invadió la casa de una persona ausente y desapareció después de haberla barrido, lavado los cristales, limpiado el techo, fregado las cacerolas y renovado la provisión de agua y leña. Otra, taló y recogió cuatro troncos de leña cuando los leñadores estaban comiendo y los colocaron junto a los que aquellos habían reunido.
Los antiguos caballeros acudían en socorro de los desvalidos. Si un moderno caballero scout encuentra a una pobre mujer anciana, que vive en una buhardilla, pensará que vale la pena realizar una buena acción y demostrará con ello que es tan perfecto como los caballeros de la Edad Media.

No hay razón para que cada Patrulla no se dedique a realizar constantemente buenas acciones colectivas. Esto es posible tanto en las ciudades como en las pequeñas poblaciones. Los Scouts encontrarán siempre jardines que limpiar, empalizadas o cercas en mal estado, hoyos que rellenar, etc. En las ciudades existen muchas sociedades benéficas que aceptarían encantadas la ayuda de los Scouts.
Un buen Guía de patrulla debe ser un fuego intenso de bondad y piedad, que transmite su ardor a los corazones de todos sus Scouts.


CAPÍTULO 15. VISITAS ENTRE PATRULLAS.-

Una buena patrulla debe reunirse sólo una vez por semana. Para esta reunión el Guía debe tener preparado un programa. Además de las numerosas ocupaciones ya mencionadas para estas reuniones, se puede dedicar algún tiempo al estudio de las especialidades de Patrulla. Después de lo expuesto sobre las buenas acciones colectivas, las especialidades asumen un nuevo aspecto y se convierten en un medio para encaminar a la Patrulla hacia el servicio al prójimo.
Una patrulla especializada en carpintería, cocina o primeros auxilios, encontrará manera de practicarlo al efectuar las buenas acciones.
Las diversiones constituyen también un vasto campo para las especializaciones de patrulla. Hay algunas Patrullas con Scouts que se han especializado como cantantes y ofrecen a las demás conciertos muy agradables; otras han saboreado el triunfo constituyendo grupos de payasos, prestidigitadores, etc., o bien de actores para representar pequeñas comedias cómicas o dramáticas, que a veces han sido compuestas por los mismos muchachos.

Si cada patrulla se esfuerza en adquirir ciertos conocimientos especiales, interesantes o de entretenimiento, el Jefe de Tropa no tendrá dificultades para organizar de vez en cuando algún festival en beneficio de la colectividad. Pero para esto es indispensable que las Patrullas hagan cortos ensayos en cada reunión (media hora como máximo) para practicar y crear nuevos números sensacionales.

Todo esto nos lleva a tratar de las visitas entre Patrullas. Estas visitas son muy estimulantes si los Guías se reúnen antes para organizar buenos programas. He aquí un ejemplo de programa:

    Primera parte.
    La patrulla "Búhos" es invitada por los "Castores".
    Saludos y abrazos al llegar.
    Comienza la reunión con una breve y humorística salutación que pronuncia el Guía de los Castores. El discurso es aclamado por todos y a continuación cada cual da muestras de su talento.
    Un Castor canta una canción popular, luego un Búho recita un monólogo cómico de su invención sobre la caza del ratón, otro Castor hace juegos de manos, nuevamente un Castor construye rápidamente un castillo de naipes y luego hay un asalto de esgrima entre uno de cada Patrulla, tiro de arco, intervalo, un pequeño refrigerio y conversación general.

    Segunda parte.
    El Guía de los Búhos recita una poesía que ha compuesto acerca del bosque y el de los Castores pronuncia una corta conferencia sobre los antiguos trovadores. Seguidamente se efectúan algunos juegos, terminando la fiesta con una canción cantada por todos, procurando no desafinar. Los Scouts deben demostrar, tanto en privado como en público, que son muchachos de buen gusto artístico.

Algunas veces el Jefe de Tropa es invitado y éste cuenta alguna historia de las que hacen pensar a los muchachos.
La finalidad de estas visitas es estimular el entusiasmo de los Scouts por hacer que su Patrulla sea la mejor anfitriona, cuyas invitaciones son aceptadas gustosamente y que demuestra además, tener más ingenio, haciendo invitaciones con mayor frecuencia.
Si existen varias Tropas en la localidad, estas visitas crearán un ambiente de fraternal cordialidad que presidirá siempre los actos entre los Scouts. Las visitas entre Patrullas también pueden tener como objeto efectuar una competencia de señalación, de observación, de tiro con arco, etc., para jugar un partido de cualquier deporte.
En todo caso, los superiores deben dejar en completa libertad a los Guías de Patrulla para que se visiten, a condición de que las reuniones estén bien preparadas y no perjudiquen las actividades de la Tropa.


CAPÍTULO 16. LA PATRULLA EN CAMPAMENTO.-

En un campamento scout, las carpas no son colocadas alineadas de manera regular como en un campamento militar, sino que cada Patrulla queda en libertad para disponerlas. El Jefe de Tropa señala el lugar donde ha de colocarse el mástil de la bandera, las reuniones se hacen generalmente en una explanada, así como los juegos y cada noche la "Fogata".
Cerca del mástil se levanta la tienda del jefe y a la entrada de la misma o en otro lugar visible, se fija una tabla para el reglamento y el horario del campamento. Cada patrulla queda entonces en libertad de colocar sus tiendas en los alrededores a no más de 50 o 100 metros del mástil. Las tiendas formarán de esta manera un círculo irregular alrededor de la bandera. cada Patrulla debe situarse a una distancia en la que pueda oir el silbato del Jefe. La Patrulla es responsable del orden e instalación de su carpa. Puede adornar su rincón a voluntad, cosntruir bancos, mesas, cocina, etc. La buena presentación de los locales puede ser motivo de una competencia lo mismo que la limpieza de las carpas y sus alrededores.

A ser posible, cada Patrulla debe encargarse de preparar su propia comida y para tal fin serán repartidas las respectivas raciones. Esto no será práctico tal vez en los grandes campamentos, pero en tal caso, podrán alternarse las Patrullas en el servicio de cocina.
Las Patrullas deben ser responsables por turno del orden y limpieza del campamento y cada día, una de ellas, tendrá el honor de izar y arriar la bandera.
Todas las reuniones se hacen a toque de silbato o cuerno de caza y los muchachos se agrupan en sus tiendas para dirigirse por Patrullas al punto de reunión.
Pero el verdadero campamento de Patrulla es aquel en que ésta se encuentra completamente sola, siendo responsable de su instalación y empleo de tiempo. Los campamentos de fin de semana se han hecho frecuentes y cuando los Scouts disponen de dos días consecutivos de asueto, les agrada mucho pasar una noche bajo una carpa en campamento. Esto se debe hacer siempre por patrullas.

La práctica de la fogata es excelente, ya que permite descansar, hablar con los amigos, cantar a coro viejas canciones populares a la claridad de las llamas bajo un cielo estrellado. Pero estas noches en común no deben prolongarse más de lo razonable y un buen Guía de Patrulla procurará siempre que sus Scouts disfruten de ocho horas de sueño como mínimo.
Los Guías pueden invitar a sus campamentos a los Scouters de la Tropa, pero sólo serán invitados simplemente y en todo momento el Guía de Patrulla dirigirá el campamento.


CAPÍTULO 17. DIFICULTADES.-

Es posible que al llegar a este capítulo algún Jefe de Tropa piense: "Estoy de acuerdo en que el Sistema de Patrulla es el mejor método y estoy persuadido de que las Tropas también lo estarán con esta idea; pero en razón de las circunstancias en que me encuentro no me es posible adoptarlo para mi Tropa".
Alguno hará valer las particularidades de sus muchachos, su excepcional inconstancia o su desesperante torpeza. Un Jefe de Tropa alegará la falta de local para reunirse, otro argumentará que encuentra dificultades con los muchachos mayores mientras que aquel las encontrará porque sus muchachos son más jóvenes. Para todas estas objeciones hay una sola respuesta: no existe ninguna Tropa Scout que no haya tenido problemas al iniciar el "Sistema de Patrullas aunque su Jefe sea un "as" y sus Scouts verdaderos modelos y que haya encontrado todas las condiciones favorables para la aplicación ideal del Sistema.

Pero aquí es donde se revela precisamente el hombre de la situación.
El escultismo en sí mismo es algo muy especial, de peculiar inspiración y que para dar buenos resultados y alcanzar el éxito requiere un método original de adiestramiento y organización, resumido en estas palabras: SISTEMA DE PATRULLAS.

Todavía habrá algún Jefe que diga: "Creo que este es un sistema excelente, pero ya estoy dirigiendo la Tropa de otra forma desde hace años y no es posible cambiar ahora". Este argumento está desprovisto de todo valor, porque nunca es tarde para trabajar bien sobre todo con espíritus jóvenes propicios a toda buena influencia. Repetimos por otra parte, que el Sistema de Patrullas no es un método teórico, sino uno basado en experiencias que prueban que la educación del muchacho no se consigue con la imposición de una voluntad extraña si no se cuenta con su consentimiento entusiasta.

Se podrá imponer un uniforme, pero sólamente la adhesión voluntaria de mente y espíritu del muchacho, permitirá que la educación de éste alcance plenos resultados. En materia de Escultismo, no conviene juzgar según los gustos y la mentalidad del hombre sino bajo el punto de vista del muchacho.

Si una Tropa está trabajando sin el Sistema de Patrullas, el Jefe de Tropa debe implantarlo sin tardanza. Los muchachos lo aprobarán unánimemente al darse cuenta de que el sistema facilita la libre disciplina y que sus reglamentos internos que más le afectan, son hechos para cada patrulla por ella misma.


CAPÍTULO 18. CÓMO FUNDAR UNA TROPA.-

Todo el que tenga alguna experiencia en Escultismo dirá a quien se proponga fundar una Tropa: "Comience con pocos muchachos". El error que puede cometerse es precisamente iniciar una Tropa con muchos Scouts o mejor dicho, con muchos muchachos uniformados. Es mucho más fácil adiestrar y dirigir a unos pocos muchachos que a un número elevado de ellos, lo cual es lo que realmente deslumbra a los ignorantes. Tal error proviene de la fascinación que el número ejerce en el espíritu humano y de la falta de carácter para resistirla. Los buenos Jefes, los que comprenden bien el Escultismo, prefieren siempre un pequeño número que les permita actuar a fondo.

Para fundar una Tropa trabajaremos con pocos muchachos quienes después, serán los Guías de Patrulla. El número vendrá luego y habrá elementos preparados para dirigir la Tropa. La primera preocupación consistirá en convencer a los Guías y Sub-Guías de que sus Scouts esperan ser dirigidos y tienen necesidad de serlo. Imbuidos de este principio inicial y adecuadamente guiados desde el comienzo, ellos seguirán adelante y la Tropa tendrá asegurado el éxito. Para fundar una Tropa es preciso ante todo provocar una reunión de muchachos o aprovechar alguna que se efectúe en cualquier escuela o en otro lugar. Si no se cuenta con la necesaria elocuencia o con la capacidad o competencia en estas materias, hayq eu procurarse una persona que sepa hablar a los muchachos; esta persona puede ser, por regla general, un Jefe de Tropa, un Comisionado de Distrito o un miembro del Consejo Scout Local.

Después de haber explicado el Escultismo bajo los aspectos más apropiados para despertar el entusiasmo, se anunciará la fundación de la Tropa y se anotarán los nombres de los que deseen formar parte de ella. A ser posible, deberán distribuirse algunos folletos para interesar a los padres y obtener su aprobación. Al terminar la reunión, el futuro Jefe de Tropa, escogerá a diez o doce muchachos que crea mejores, para comenzar con ellos, eliminando a los elementos inaprovechables y sustituyéndolos por otros. Los mismos Scouts pasarán las Pruebas de Tercera Clase y prestarán la Promesa Scout. Entonces podrán usar el uniforme completo. Al cabo de algunos meses serán Scouts de Segunda Clase. Entonces se nombrarán a los Guías y Sub-Guías de Patrulla.

En ese momento es cuando será necesario entrar en contacto nuevamente con los muchachos que se inscribieron meses antes. Se celebrará la segunda reunión y se formarán las Patrullas a razón de 6 a 8 Scouts incluidos el Guía y el Sub-Guía.
Es indudable que el entusiasmo de la primera reunión habrá decaido bastante, pero a pesar de ello podrá reavivarse rápidamente, si el Jefe de Tropa se toma este trabajo. Además, los que hayan conservado el deseo de ser Scouts, darán mucho mejor resultado que los que, habiéndose adherido en el ardor del primer momento, hayan perdido después su interés.

Casi todos los Jefes encuentran multitud de razones para comenzar con un gran número de muchachos. Esto no impide repetir con insistencia: "Comiencen siempre con un número pequeño; la experiencia aconseja hacerlo así".

Hay que señalar también, muy especialmente, que no se debe precipitar la formación del primer núcleo de Guías de Patrulla. Nada que pueda durar se creará en un par de días. Igualmente es recomendable la mayor prudencia para la concesión de permisos para que las Patrullas efectúen excursiones solas, bajo la direccióny responsabilidad de su Guía. Esto no deberá hacerse hasta conocer a fondo al Guía de Patrulla.
Tampoco se deben nombrar oficialmente los Guías hasta que hayan presparado debidamente a sus muchachos para la Tercera Clase. Todo nombramiento debe ir precedido de una conversación entre el seleccionado y el Jefe de Tropa, durante la cual, el Jefe le expondrá lo que espera de todo Guía, tanto respecto a los muchachos que se le confían, como el Movimiento en general. Salvo en un caso de urgencia absoluta, sería un grave error nombrar al Guía de Patrulla sin estos preliminares.
Gracias a todo esto, los Guías llevarán cierto adelanto a sus Scouts desde el punto de vista de sus conocimientos del Escultismo, faltándoles únicamente mantener esta ventaja con su trabajo.

Este libro puede terminar con las palabras de Baden-Powell:
"EN TODOS LOS CASOS RECOMIENDO MUY ESPECIALMENTE EL SISTEMA DE PATRULLAS, ES DECIR, GRUPOS PEQUEÑOS DE MUCHACHOS BAJO LA DIRECCIÓN Y RESPONSABILIDAD DE UNO DE ELLOS LLAMADO GUÍA DE PATRULLA".




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